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En el radicalismo hay una gran distancia entre el dirigente y el militante

lunes, 28 de enero de 2013

En el radicalismo hay una gran distancia entre el dirigente y el militante

Leopoldo Moreau afirma a 0223 que algunos dirigentes radicales "perdieron la brújula". El rumbo que el exlegislador nacional propone está lejos de las alianzas con Francisco De Narváez, como la de 2011, o con el macrismo, como podría concretarse este año.

El hombre que en 2003 fue candidato a presidente sostiene que la UCR debe ser un partido "nacional, popular y progresista", muy cerca del slogan kirchnerista. Él lo sabe, pero no se detiene en quienes lo critican por acercarse a los K. Al contrario, los acusa de ver la realidad con "un ojo tapado" y no aceptar las cosas que se hicieron bien. Para este año, Moreau impulsa un debate fuerte en el partido centenario para que la militancia vuelva a confiar en los dirigentes. De vacaciones en Mar del Plata afirma que buscará impulsar una línea interna del radicalismo que dé lucha en las elecciones. Este viernes harán un acto en el club Quilmes de Mar del Plata, el domingo otro en Miramar y el martes próximo en Villa Gesell.

-¿Cómo ve el proceso que se está generando en el radicalismo con vistas a las elecciones?

-Creo que estamos abriendo una brecha muy importante. Promoviendo un debate que hace más de diez años que no se da en el radicalismo. Estamos abriendo un camino diferente y eso pone nerviosos a algunos dirigentes. Pero entusiasma a la militancia. Hoy en el radicalismo hay una gran distancia entre el dirigente y el militante. 

-¿Cree que hay dirigentes que perdieron la brújula?

-Sí, perdieron la brújula, precisamente porque se carece de debate político. Y donde no hay discusión política no hay política. Además, porque los confundió la etapa que se inició en 2003. En vez de mirar la realidad con los dos ojos, la miran con uno tapado, entonces hacen un balance solo negativo. Y eso se traduce en un mensaje que no construye sino destruye. 

-¿Y usted qué propone?

-Nosotros tratamos de hacer exactamente lo contrario. Valorar que desde el 83 para acá la democracia con avances y retrocesos le permitió a la sociedad ir ganando espacios; en la distribución del ingreso, en los derechos civiles. Permitió al país consolidarse como una nación autónoma y a la región darle un papel diferente en el mundo. Eso fue una virtud de la primera etapa del gobierno de Alfonsín, que hoy es reconocida por el oficialismo, aunque tardíamente. 

También valoramos aspectos positivos de la etapa que se inició en 2003 con Néstor Kirchner. El canje de deuda, la asignación universal por hijo, la estatización de las AFJP e YPF. Esto no significa que pensemos que el gobierno esté haciendo todo bien. 

-¿Cuáles son los aspectos malos?

-Pensamos que el gobierno tiene que asumir y atacar el problema inflacionario porque le está haciendo perder competitividad a la economía argentina. Esa desaceleración puede llevarnos a escenarios no deseados, en materia de desocupación, en relación a la política cambiaria, hay que evitar a toda costa caer en situaciones de emergencia que tuvimos en el pasado y obligaban a caer en devaluaciones bruscas o a caer en endeudamiento externo. Creemos que es necesario tener una política integral de transporte, tanto de pasajeros como de carga. Consideramos imprescindible revisar lo que está pasando en la educación porque se destinan muchísimos recursos, pero con escasos resultados. En la educación pública hay un profundo drenaje hacia la escuela privada. De cada 10 chicos que ingresan al sistema de educación primaria, sólo 3 lo hacen al sistema de educación pública.

Nosotros queremos mostrar que hay otra oposición. Una que no insulta, sino que propone; que no grita, sino escucha. Que no promueve un rejunte, sino que trata de tener un proyecto de país. 

-Esos reconocimientos que hace al kirchnerismo le han valido críticas de dirigentes radicales. ¿Cómo las toma?

-Con toda franqueza, no le damos ninguna importancia. Estamos cansados de que la discusión sea de los políticos contra los políticos y no de política. Eso promueve la "farandulización" de la política. Y si no se discute de política no se dictue de los problemas de la gente. Además, tenemos una trayectoria lo suficientemente amplia como para tener que dar explicaciones en ese sentido.

-Mientras usted promueve este debate hay otros dirigentes que se vinculan al macrismo. ¿Cómo analiza esta decisión?

-Es lo que está pasando en el resto del espectro político argentino. La misma discusión está pasando en el peronismo. Hay un peronismo tradicional, de derecha, más vinculado al status quo, más de derecha, y hay un peronismo más progresista. En el radicalismo pasa lo mismo. Obviamente nosotros rechazamos cualquier alianza con los sectores noventistas o neomenemistas. Sería una regresión enorme para la Argentina volver a esas recetas neoliberales. Y no tiene nada que ver con la historia, el presente y el futuro del radicalismo, que debe ser un partido nacional, popular y progresista. 

-¿Con qué sectores ve una posible alianza?

-Hoy no estamos poniendo el acento en alianzas electorales. Nuestra idea es promover una corriente de pensamiento en el radicalismo que recupere su identidad política. Y a partir de esa recuperación yo veo al radicalismo yendo a la elección con su individualidad. Una elección parlamentaria es una gran oportunidad para que cada partido presente su propuesta a la sociedad. La gente en las elecciones parlamentarias tiende a repartir más el voto. El radicalismo debe ir solo, pero a partir de una fuerte identidad político.

-¿Está dispuesto a llevar esta postura a una interna?

-Hoy estamos desarrollando una corriente de pensamiento. Veremos cómo se desarrolla en los próximos meses para ver si podemos transformar esto en una lista competitiva para las elecciones internas abiertas. A nosotros nos entusiasma mucho las internas abiertas, es un excelente mecanismo, porque permite con la sociedad definir las identidades de los partidos. 

-¿Usted a nivel personal buscará disputar alguna candidatura?

-Yo estoy buscando fortalecer esta corriente de pensamiento en el radicalismo, aportando la experiencia que tengo acumulada después de 50 años de militancia y las responsabilidades que en distintos momentos históricos me tocaron asumir. Hacemos una apuesta muy fuerte a una nueva generación de radicales. Lo hacemos desde hace tiempo. Y eso se ve de manifiesto en cada localidad. 

-¿Cómo ve al radicalismo en Mar del Plata?

-Creo que está haciendo una labora extraordinaria, en el lugar donde lo puso la sociedad marplatense que es el control. La actividad que despliega el bloque de concejales del radicalismo es la demostración de cómo se ejercita con responsabilidad la oposición y además tengo la impresión de que tiene figuras, como Vilma Baragiola, que trasciende largamente el límite partidario. Un bloque de concejales joven, con equipos de trabajo como por ejemplo los que conduce Maxi Abad. Confluyendo y articulando van a ofrecer a corto plazo una alternativa para la ciudad. Creo que es el único partido en condiciones de generar competitividad y alternativas para Mar del Plata.


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